Todos sabemos que es difícil, por no decir imposible, paliar el dolor que están experimentando los  ciudadanos de Bangladesh o de Haiti a raíz de los últimos caprichos de la naturaleza, convertidos en ciclón y huracán, que la misma les ha enviado. Sentado en el sillón de mi casa veo las imágenes: las casas destrozadas, las familias arruinadas, los rostros desolados de los niños… Un año tras otro y siempre en lugares ya de por sí castigados. Como responsable  la Cooperación al Desarrollo y Solidaridad  Internacional de Diputación de Zaragoza he puesto en marcha una ayuda de emergencia, dotada con más de 63.000 euros encaminada a cubrir las necesidades básicas de esta población.
Todo es poco, pero es muy importante que desde todas las instituciones aragoneses seamos capaces de poner en marcha este tipo de ayudas de emergencia, que muchas veces son el único consuelo de estas miles y miles de personas.

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